El retorno en Navidad
En mi casa, hablar era opcional, pero dejar notas en el refrigerador era casi una tradición. En diciembre se ponía aún peor: el “refri” amanecía con “post-it” rojos y verdes llenos de mensajes. “Ana, si vas a llegar tarde avisa, aunque sea finge que vives aquí”, “Llegó el recibo de luz y este no se va a pagar solo”, “Si van a hablar mal de mí procuren que yo no esté en casa”.