“cuando César Tuanama pensó en quitarse la vida, no estaba frente a un consultorio ni acompañado por alguien cercano. Estaba solo. La ayuda llegó en forma de una voz al otro lado del teléfono. “Pensé realmente en irme de este mundo”, confiesa César, de 25 años, con una voz que sale como un hilo a punto de romperse al recordar los meses en los que la tristeza lo consumió hasta llevarlo al límite. Llevaba diez días sin comer. El llanto se había vuelto parte de su rutina diaria. Cansado de sentirse así, llegó entre nervios y sollozos al área de salud mental de la posta de su distrito, buscando una salida que no doliera más de lo que ya dolía vivir. En medio de ese proceso, apareció la Línea 113, un servicio gratuito del Estado que ofrece orientación en salud mental a través de una llamada telefónica. Para César, esa voz fue una pausa. No una solución inmediata, pero sí un freno a lo irreversible.
La ruptura con su enamorada, a quien le había dedicado su amor y tiempo durante 16 meses lo dejó dolido; sin embargo, el dolor más fuerte llegó junto con las llamadas de los papás y la hermana de ella preguntando por saber dónde se encontraba, porqué ella llegaba a altas horas de la noche o a veces ni se aparecía y eso se volvió una rutina constante sumergiéndolo en un pozo profundo. César no paraba de llorar, tenía ataques de ansiedad, golpeaba las paredes y creía que mientras él sufría por la ruptura a ella no le interesaba, sino que, por el contrario, había conseguido a un chico más alto, más estético y con mayor posibilidad económica. ¿Cómo era posible que la mujer con quien había compartido un año y cuatro meses lo olvidara así de fácil? ¿Acaso él no valía nada? ¿Por qué los padres de ella tenían que estarlo llamando para comentarle la situación? ¿Por qué sentía tanto dolor? Es ahí donde César empieza a tener este pensamiento repetitivo: “si no valgo nada, porque estoy vivo”.
Cansado ya de sentirse así, buscó soluciones no tan dolorosas para suicidarse y fue ahí cuando como un destello de luz apareció la Línea 113, un canal del Estado por donde al marcar la opción N°5 accedes a servicio gratuito de salud mental por medio de una llamada. Esta línea fue la pausa a las intenciones de César de quitarse la vida, fue un nuevo respiro y una señal de esperanza. Dichas llamadas se convirtieron en un complemento con sus citas presenciales, llamando entre una y dos veces por semana para conversar con especialistas por alrededor de media hora.
“En muchas llamadas yo me he quebrado, he llorado”, comenta César sintiendo vergüenza de admitir que sentía que no valía nada. A él, ya le habían hecho un diagnóstico bajo un test en sus citas presenciales y no fue hasta su tercera llamada en la Línea 113 que le dijeron que tenía depresión severa y estaba entrando a un cuadro de ansiedad crónico, diagnóstico que fue confirmado posteriormente por otro especialista.
La realidad es que a pesar del gran complemento que la presencialidad y la virtualidad hacían, encontrarse bien no fue una meta fácil de cruzar.
“Cada vez que yo me sentía bien, tenía una recaída”
Hallar la paz y el amor propio que había perdido fue un camino rocoso que suponía recoger cada piedra para sentirse más liviano; sin embargo, cuando las cosas parecían estar marchando mejor, la avalancha de rocas volvía a aparecer. “Las únicas veces que me sentía cómodo conmigo mismo era cuando iba con la psicóloga de vez en cuando”, pero aún así, no fue suficiente, su enamorada lo seguía buscando, lo llamaba, le escribía y su familia lo hostigaba con preguntas que a él no le correspondía responder. Ella se aparecía en su casa e inclusive un día cuando el reloj marcaba la una de la mañana, sin llamar ni tocar la puerta, entró al cuarto de César con los ojos rojos como si estuviera conteniendo en ellos un mar de lágrimas, pero excusando eso bajo la idea de que estaba cansada. Él ya sospechaba que algo estaba pasando; sin embargo, no tenía pruebas que lo demostraran y a pesar de haberla bloqueado de todos lados, no podía dejar de verla.
Y así fue como un día lo metió a escondidas a su casa, el reloj ahora marcaba las 3 a.m. y César, quien todavía entraba a trabajar un par de horas después, se despertó. “Yo hice algo de lo cual no me siento orgulloso”, confiesa al recordar lo que ocurrió esa madrugada de noviembre cuando al abrir sus ojos buscó el celular de su expareja y al no encontrarlo revisó entre los mensajes de su laptop, hallando en ellos la verdad dolorosa: ella había formalizado una relación con su jefe tres semanas después de terminar con César y lo llevaba engañando desde unos días antes de su cumpleaños cuando todavía estaban juntos.
“Ese fue el golpe más duro que he sentido en mi vida”, dice con la voz aún ahogada recordando lo doloroso del momento y admitiendo que desde ese día dejó de asistir a las citas y dejó de llamar porque “ya no quería conversar con nadie”. Sin embargo y, a pesar de que confiesa que literalmente le dolía el corazón, César nunca olvidó lo que sus psicólogas le habían enseñado y a pesar de ya no acudir a aquellas citas encontró en él la mejor terapia impulsada con los consejos que tanto presencialmente como en la Línea 113 había recibido: hacer cosas buenas por él mismo y amarse.
En definitiva fue complejo renunciar a la presencia de alguien a quién había querido tanto, entender que su valor no dependía de cómo lo veían otros, dejar de compararse con quien fue engañado y comprender que tenía un propósito de vida y que debía de salir del pozo que lo había atrapado. Desde entonces, llamó en alguna oportunidad nuevamente a la Línea 113, pero ya no para quejarse, sino para pedir un consejo y aprendió a forzarse a salir de su caparazón para sentirse mejor y ahí encontró su cura, solución que no todos tienen la dicha de hallar, pero que César se obligó a encontrar: “me dediqué a mí y esa fue la mejor terapia que pude haber hecho”.
Ahora habiendo cruzado la meta de sentirse bien nuevamente, César confiesa que al Perú le falta bastante por recorrer antes de tener una verdadera conciencia de lo que es la salud mental, inclusive él, creía que quienes asistían al psicólogo era para gastar su plata hablando con alguien, cuando eso podían hacerlo con cualquier amigo “yo antes pensaba que los psicólogos solamente te sacaban plata”, él se vio obligado a asistir a citas gratuitas brindadas por el servicio de salud público y aunque en ellas encontró riqueza que lo ayudó a salir adelante, también admite que es cuestión de probar suerte para encontrar un especialista adecuado y para poder acostumbrarte a ser vulnerable con diferentes personas.
La salud mental suponía sólo un par de palabras para este joven que a sus 25 años quiso quitarse la vida, pero para quien también a los 25 años descubrió el poder sanador del cuidado de la mente en carne propia.
La llamada que ayudó a César no fue una casualidad ni una solución improvisada. Es el resultado de un proceso que tomó años y que transformó la forma en que la atención en salud llega a las personas, incluso cuando no pueden estar frente a un consultorio. La telemedicina es justamente eso, la herramienta sanadora que traspasa distancias y tiempos. Es poder conectarte con un especialista mediante un canal digital y así, desde tu comodidad, poder volver a sentirte seguro/segura.
La valía de la telemedicina radica hace años y estos son algunos de los momentos clave que explican cómo se convirtió en una herramienta real en el mundo
Mapa interactivo:
Experiencias de telemedicina en regiones del Perú.
En varias regiones del país, la telemedicina ya forma parte de los servicios de salud. Explora el mapa para conocer algunos casos en el Perú.
Para tener una mejor interacción con el mapa te recomendamos ampliar a pantalla completa e interactúa con el mapa seleccionando los puntos ubicados en cada región.
Estas diferencias en conectividad explican por qué la telemedicina avanza a ritmos distintos en el país.
La telemedicina no llega igual a todos. La llamada brecha digital
Este mapa interactivo muestra las regiones del Perú con mayor brecha digital, según los resultados del Índice de Progreso Social Regional 2024, elaborado por Centrum PUCP. El estudio evalúa el desarrollo social en el país, identificando desigualdades en el acceso a internet y telecomunicaciones, factores clave para la educación, el empleo y la inclusión digital.
El puntaje de Acceso a Información y Comunicaciones se mide en una escala de 0 a 100, clasificando a las regiones en siete niveles, desde “Extremo Bajo” hasta “Muy Alto”. Explora el mapa para conocer qué regiones aún enfrentan grandes desafíos en conectividad y cuáles han logrado avances en la reducción.
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En un país donde el acceso a la atención en salud mental depende, muchas veces, de la conectividad, la posibilidad de recibir ayuda a distancia se convierte en una necesidad urgente más que en una alternativa. Explora el mapa interactivo para conocer el nivel de acceso a información y comunicaciones en cada región.
¿Cómo la telemedicina puede ser inclusiva?
Se han visto avances respecto a la inclusión social en la telemedicina con distintos proyectos y aplicaciones, que buscan facilitar diagnósticos y brindar tratamientos a personas con necesidades especiales. Algunas iniciativas se enumeran a continuación:
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Memonalisis: Aplicación móvil desarrollada por estudiantes de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas(UPC), con la finalidad de facilitar los diagnósticos y terapias en niños con TDAH, utilizando realidad aumentada. Esta tecnología ofrece un instrumento digital alternativo usado en sesiones de diagnóstico diferencial.
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CPADI (Centro Psicológico de Atención a la Diversidad): Entidad que brinda diagnóstico y tratamiento a trastornos de neurodesarrollo a través de consultas por videollamadas. Además ofrece capacitaciones para personas neurodiversas y sus familias.

Hablar para sanar, incluso a la distancia
Los testimonios que siguen pertenecen a personas que aceptaron contar su experiencia con la telemedicina en contextos de vulnerabilidad emocional. Para proteger su identidad, sus nombres han sido modificados o no se ha incluído el apellido. Sus voces, sin embargo, son reales. En un país donde el acceso a la salud mental sigue siendo desigual, la terapia virtual se convirtió, para muchos, en el primer espacio seguro para pedir ayuda.
Valeria, nombre ficticio de una joven de 20 años, buscó ayuda tras un intento de abuso, la muerte de su mascota y el impacto de la pandemia. Por miedo a ser juzgada, una amiga le recomendó la terapia virtual, que le brindó un espacio seguro para sanar.
Durante su divorcio, María Gabriela, de 44 años, buscó apoyo psicológico. Tras varios intentos, encontró a la especialista adecuada. Al emigrar a EE. UU., continuó sus terapias mediante telemedicina. Hoy, sigue acudiendo cuando lo necesita, valorando el impacto positivo en su bienestar personal, familiar y en su desarrollo emocional.
Marcelo, de 19 años, inició terapia en su infancia por recomendación de su madre, ante su discapacidad motriz. Con el tiempo, él mismo eligió continuar. Hoy, mantiene ese vínculo mediante telemedicina, valorando el acompañamiento psicológico como clave para su bienestar emocional, su autonomía y su desarrollo personal.
Julissa, de 31 años, superó el tabú sobre la terapia al ser diagnosticada con ansiedad y depresión. Tras un largo recorrido profesional, fue derivada a psiquiatría. Hoy, valora la salud mental así como continúa su tratamiento mediante citas virtuales, reconociendo en la telemedicina una herramienta accesible y esencial en su vida.
Durante el aislamiento, Gabriela enfrentó su temor a iniciar terapia desde su habitación y por pantalla. Su proceso no fue inmediato ni perfecto, pero sí auténtico. A través de la telemedicina, descubrió que pedir ayuda también es valentía, incluso cuando el miedo y la soledad lo inundan todo.
Nathaly, de 24 años, decidió comenzar terapia tras una ruptura y conflictos familiares. Desde agosto de 2024 asiste a sesiones presenciales en Los Olivos. Junto a su terapeuta ha logrado sanar, crecer emocionalmente, además de transformar su forma de ver la vida, reconociendo el valor de trabajar en sí misma.
Durante la pandemia, Alejandra, con 14 años, enfrentó junto a su familia el desempleo, el aislamiento y la incertidumbre. En medio del caos, optaron por iniciar terapia familiar virtual. Aunque surgieron dudas sobre su efectividad, este espacio resultó clave para afrontar la crisis emocional y fortalecer los vínculos en casa.
Kristel, de 22 años, buscó ayuda en el SIS en 2023 tras sentirse abrumada emocionalmente. Sin embargo, la mala atención recibida la llevó a abandonar el proceso. Con el tiempo, decidió buscar alternativas que le ofrecieran un acompañamiento más humano y efectivo para continuar su camino de sanación.
Las experiencias de estos pacientes reflejan cómo la telemedicina se ha convertido en una alternativa real para acceder a atención en salud mental, especialmente para quienes enfrentan barreras geográficas, económicas o sociales. La virtualidad, en este sentido, ha permitido abrir nuevas posibilidades de acompañamiento psicológico en contextos donde antes era difícil pedir ayuda.
La voz de los especialistas
La telemedicina es realmente efectiva?
La telemedicina en salud mental:
Entre la normativa y el acceso real
Aprobado por el Decreto Supremo Nº 028-2005-MIC, la
telepsicología es una atención psicológica que forma parte de
la telemedicina. Una prestación de servicios médicos a distancia,
haciendo uso de las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

Se trata de una consulta en la que el paciente y el profesional de salud se conectan sin estar en el mismo lugar, Por tanto, el paciente no asiste a un consultorio psicológico como se acostumbra a hacer.
¿Cuáles son sus bases legales?
Aunque el Estado peruano ha desarrollado normas para regular la telemedicina y la telepsicología, su implementación aún enfrenta desafíos relacionados con la conectividad digital, la disponibilidad de profesionales y el acceso desigual a servicios de salud mental en distintas regiones del país. En este contexto, la atención virtual se presenta como una alternativa prometedora, pero todavía en proceso de consolidación dentro del sistema de salud.
Resolución Ministerial
Nº 602-2007 / MINSA
Aprueba la "Directiva Administrativa que regula los procesos relacionados a Resoluciones Ministeriales en el Ministerio de Salud".
Resolución Ministerial
Nº 826-2005 / MINSA
Aprueba las "Normas para la Elaboración de Documentos Normativos del Ministerio de Salud".
Decreto Supremo
Nº 013-2006-SA
Resolución Ministerial
Nº 769-2004 / MINSA
Aprueba el Reglamento de Establecimientos de Salud y Servicios Médicos de Apoyo.
Aprueba la NT Nº 021-MINSA/DOSP/ V.01: "Categorías de Establecimientos del Sector Salud".
Cuando la atención presencial no alcanza, la salud responde a distancia
La Red Nacional de Telesalud en la "actualidad" está conformada por más de 2, 600 establecimientos del MINSA, Ejercito del Perú e Instituto Nacional Penitenciario (INPE).
CENTRO DE SALUD MENTAL
COMUNITARIAS
Atención ambulantoria especializada para usuarios con trastornos mentales o problemas psicosociales graves o complejos.
LÍNEA 113
Plataforma gratuita de emergencia del Ministerio de Salud que ofrece orientación y asistencia en temas de salud y emergencias médicas.
LIMA TE ESCUCHA: ORIENTACIÓN PSICOLÓGICA EN LÍNEA
Atención telefónica vía Whatsapp en los números:
942 652 276
942 655 079
942 658 110
Para algunas personas, la telemedicina es una alternativa. Para otras, es la única puerta posible. En un país atravesado por brechas digitales y territoriales, la atención a distancia no reemplaza la medicina tradicional, pero sí redefine quién puede ser escuchado cuando pedir ayuda en persona no es una opción. Por eso la telemedicina en salud mental es relevante, porque puede ser el espacio de contención inicial y, en situaciones críticas, la diferencia entre el silencio y la ayuda.
En el Perú, la demanda de atención en salud mental ha crecido sostenidamente en los últimos años. Según el Ministerio de Salud, los casos atendidos por problemas de salud mental pasaron de 419 703 en 2009 a más de 1 400 000 en 2022, y en 2024 ya se han registrado más de 1 315 000 casos de trastornos mentales y problemas psicosociales. La pandemia intensificó esta necesidad: entre 2021 y 2022 los casos aumentaron casi 20 %, con ansiedad y depresión entre las afecciones más frecuentes. En ese contexto, la atención psicológica a través de telemedicina dejó de ser marginal; sólo entre 2023 y parte de 2024 se brindaron más de 425 000 atenciones a distancia especializadas en salud mental. Esta alternativa cobra mayor importancia si se considera que el sistema público peruano cuenta con menos de 300 psiquiatras en ejercicio para una población de más de 34 millones de personas, un número claramente insuficiente para enfrentar la demanda creciente.
Conocer la importancia de la salud mental es el primer paso para el bienestar con uno mismo
Entre testimonios, especialistas, gráficos e información clave, CONEXIÓN SANA, busca visibilizar a la telemedicina como una herramienta de ayuda en el campo de la salud mental, porque no estás solo y porque el Perú debe de buscar que la señal llegue hasta zonas remotas donde a muchas personas les facilitaría el uso de una red para conversar con un terapeuta.
Mereces ser escuchado y atendido a tiempo. Tu salud mental importa tanto como la física.

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