El monólogo del adiós

Escribe Leonardo Obando
Tienes que entenderme, Laura. Ahora estoy muy ocupado con mis trabajos de la universidad. Yo necesito enfocarme en mis estudios y por eso quería comunicarte mi decisión. Mírame, no te pongas así. Sé que esto te duele y créeme que a mí me duele más. Me cuesta mucho decirte que necesito alejarme de ti. Tengo que ser sincero. No quiero engañarte y decirte que todo está bien, cuando algo dentro de mí se derrumba.
Para nada quiero que pienses que la universidad es una excusa. Tengo exposiciones, exámenes y muchas responsabilidades que ocupan gran parte de mis días. Siento que tampoco me alcanza el tiempo para cumplir con todo. Por más que intento organizarme, siento que no logro estar presente como quisiera porque mi mente está dividida entre nuestra relación y todos los deberes que tengo encima. Y cuando intento hacer las dos cosas al mismo tiempo, termino haciendo mal ambas, y ya no quiero que sufras por mi culpa.
Además, nuestro amor ha cambiado mucho en estos seis años. Antes éramos muy cercanos pero debido a mis actividades ahora solo nos vemos fines de semana o por videollamada. Aparte de que discutimos mucho, ya sea por celos o reclamos, que no nos aporta para nada en estas situaciones. Cada vez siento más cansancio. No quiero que nuestra se convierta en algo tóxico. Yo necesito relajarme, Laura. Necesito empezar a realizar mis asuntos sin estar pensando en quien preocuparme o contestar. Y también entiendo que tú necesitas sentirte querida y segura. De ningún modo voy a ignorar eso. Me resulta difícil darte esa paz que necesitas cuando ni siquiera consigo encontrarla para mí mismo.
Por eso he decidido cortar nuestra relación. Siento que ahora necesito pensar en mí. Ya sea para organizar mi vida y para cumplir con mis compromisos. No es porque tú seas un obstáculo, sino porque en este momento no sé cómo tener una relación y al mismo tiempo que cumplir con todas mis responsabilidades. Lo más probable es que quieras una explicación más clara. Quizá quiere que te diga que todo se arreglará si nos esforzamos un poco más, pero prefiero evitar eso. Menos aún puedo prometerte que las cosas van a mejorar solamente porque los dos nos esforcemos un poco más. Siento que ya intentamos solucionar nuestras diferencias varias veces y, aun así, terminamos cayendo en las mismas discusiones, en las mismas peleas, en un círculo del que no podemos salir. Me rehúso a continuar de esa manera.
Debido a esto considero que lo mejor es detenernos aquí, quiero que sepas que esta elección nace de lo que estoy viviendo ahora. Rechazo estar buscando una reemplazante. Lo que intento es encontrar un poco de tranquilidad y recuperar el equilibro de mi vida. Y aunque me cuesta aceptarlo, esto es lo mejor para los dos. Eso quiere decir que sigo valorando lo que tenemos y que todo lo que vivimos conserva su importancia. Lo que pasa es que hay momentos en los que uno tiene que reconocer que continuar con una relación así no es siempre la mejor opción. Sé que esto es difícil. Para mí también lo es. Tengo ganas de acercarme y decirte que todo está perfecto, pero estaría mintiendo y me estaría condenando.
Quiero despedirme de ti con respeto, dejando atrás los reproches y discusiones contigo. Quiero ser lo más honesto contigo y aceptar la realidad. Gracias por estar conmigo, principalmente, por aceptarme en esta relación tan especial que empezamos desde secundaria. Gracias por haberme escuchado cuando más necesitaba desahogarme o estar a mi lado en los peores momentos. Todo eso tiene un valor especial.
No sé si más adelante me arrepienta de esto. Creo ahora que estoy haciendo lo más justo. Debido a eso, decidí reunirme contigo en el parque de Las Leyendas porque aquí fue nuestra primera cita. Aquí nos dimos el primer beso inolvidable.
Quiero que comprendas que no ha sido fácil tomar esta decisión. Estoy aquí porque prefiero hablarte de frente y decirte lo que realmente pienso. Esto quizás te parece injusto.
Reconozco también que cometí muchos errores. Soy imperfecto y muchas veces no actúo de la mejor manera. Admito que mis acciones también tienen consecuencias. Todavía te quiero y al mismo tiempo entiendo que amar también significa aprender a alejarse. No sé qué decirte después de eso. Tengo muchos pensamientos en mi cabeza, pero ninguno parece suficiente. Me niego a pensar que todo lo que hemos vivido fue una pérdida de tiempo. Para mí tiene un significado. Cada momento tiene importancia y forma parte de mi vida. Me quedo con lo bueno y también aprendo de lo malo. Te deseo lo mejor. Ojalá que consigas a alguien que pueda darte la prioridad que mereces. Tienes un tremendo potencial para destacar en cualquier materia y alcanzar todas tus metas que te propongas. Muchos éxitos en tu vida, querida Laura.
Aparentemente estas palabras parecen como si estuviéramos en un estado parecido al de un luto. Si se da la oportunidad de reencontrarnos, pues será un gusto volver a hablar contigo. Sin más que decir, Laura, adiós.

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